-Religión-
En días pasados tuvo lugar una de las fiestas religiosas que envuelve a todo un país y que va más allá de sus fronteras, la Fiesta de la Virgen de Guadalupe, "Reina de México y Emperatriz de América y las Filipinas".
No pretendo describir las inmerables formas de devoción de los mexicanos y en general de los devotos hacia esta virgen (en sentido estricto se dice de esta advocación a la virgen) en Mèxico y allende las fronteras ya que rebasa lo estrictamente nacional y lo litrúrgico-religioso incursionando en el ambito socio-político-cultural.
Baste señalar que la principal televisora del país transmite un concierto en vivo desde la Basílica de Guadalupe con la participación de artistas de renombre; que desde ese lugar ubicado en el Cerro del Tepeyac hasta el más recóndito del país, desde aquella persona con un alto rango político, social y/o económico hasta el más "pequeño" y humilde de los indigenas, a nadie le resulta indiferente y ajena esta celebración.
Las motivaciones e intereses de participar de esta fiesta también son diferentes, pues hay a quienes sólo les interesa la publicidad, quien busca mejorar su imagen, vender sus productos (desde una botella de agua hasta una imagen de bulto) y por supuesto aquellos que movidos por su devoción acuden a la "Morenita del Tepeyac" para agradecer los beneficios recibidos, pedir perdón y alcanzar nuevos favores.
Las formas también son muy variadas, el que participa en alguna celebración litúrgica, peregrinación, rosario, danza; hay quienes llegan en autobús, a caballo, en bicicleta, caminando o inclusive de rodillas.
Sobre éstos últimos quiero ampliar mi comentario: de verdad la Virgen exige o pide tanto sacrificio? Es verdadera devoción trasladarse desde lugares tan lejanos con las rodillas ensangrentadas y llagadas y haciendo sacrificios como portar pencas de nopal sobre los hombros? Es verdadera devoción o mero fanatismo?
viernes, 14 de diciembre de 2007
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